lunes, 1 de diciembre de 2008

Sinterklaas y Zwarte Piet

Día 59 en La Haya

Hoy escribiré sobre una bonita tradición holandesa: Sinterklaas y Zwarte Piet.

Sinterklaas es el equivalente al Nikolaus alemán o al Papá Noel/Santa Claus de toda la vida. Es un tipo vestido como el Papa, pero en rojo pasión. Viene a principios de diciembre a dejar sus regalos en las casas de los niños holandeses que se han portado bien. Hasta aquí, nada extraño. Sinterklaas, sin embargo, tiene algunas particularidades: llega en barco a Holanda (nada de volando en un trineo tirado por Rudolph ni nada de eso), y por lo que he visto este año, parece ser que llega vía La Haya (aunque puede ser que cada ciudad portuaria tenga su llegada de Sinterklaas). Es un personaje que llega de España, y no de Oriente ni de Escandinavia ni mariconadas de ese tipo... Y viene acompañado de un paje o esbirro más negro que el tizón, que se hace llamar Zwarte Piet, o Pedro el Negro.

Atención al detalle de la bandera española y de cómo se quita el guante para hacer como si habla por el móvil... ¡Sin móvil!

En lo de llegar en barco al país se parece bastante a la versión barcelonesa de los Reyes Magos (siempre me chirrió bastante de pequeño que hubiera dos llegadas con una afluencia masiva de niños a lo que yo por aquel entonces consideraba España de los Reyes Magos... Supongo que aprendería a no hacer caso a algo que escapaba a las leyes de la ciencia de un crío de 6 años: los Reyes Magos auténticos eran los de mi casa, los que podía ver subiendo por Alcalá y los que, por supuesto, iban y siguen yendo muchísimo mejor caracterizados que los de Barcelona, ¡dónde va a parar!). Se diferencian en la bandera española. Un Rey Mago que osara presentarse así en el Puerto de Barcelona, sólo sería recibido de dos maneras: con indiferencia o con abucheos. Y siendo bueno. 

Como iba diciendo, llega en barco (este año se llama no sé qué Madrid), y como llega de España, es recibido en el puerto por la autoridad local pertinente y por el embajador español en Holanda. Se monta en un carruaje y se da un paseíto, lo que nosotros llamamos cabalgata, por toda la ciudad. Luego se marcha a darse otro garbeo por el resto de ciudades holandesas, vuelve el día 5 de diciembre, deja sus regalos, y el día 6 coge su barco, el no sé qué Madrid, y se vuelve a ir a España, en una ceremonia de despedida de nuevo multitudinaria. En esto también se diferencia de nuestros Reyes Magos: nosotros los recibimos con ansia, pero una vez que han dejado los regalos, ya se pueden ir a tomar por saco. Esta gente rubia tan extraña resulta que es educada, cortés y agradecida con alguien que les ha hecho regalos por la cara. Cuestión de carácter, o de educación.

Aunque lo mejor de todo es cómo le reciben los niños en las calles en este caso de La Haya. Me pregunto cómo es en España... Los padres, deslomados con sus hijos a caballito para que puedan ver al concejal de distrito con la cara embadurnada de betún. Los niños, aprendiendo a esquivar proyectiles en forma de caramelo ya desde muy pequeñitos. Pero, en resumen, todo se reduce a una masa de personas que miran, sin más.

En La Haya somos así de chulos:



Y así les va a los holandeses en según qué tema, y así nos va a los españoles.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Cosas raras

Día 46 en La Haya

Sí, sigo vivo, aunque no tengo mucho que escribir. Continúo con mi vida monacal, continúo sin que me solucionen algunas cosas en el Conservatorio. Y en eso estamos.

Se acercan fechas de visitas, y eso siempre anima. A ver si hago muchas fotitos...

Sólo dos detallitos que me han pasado hoy:

  1. Hemos tenido clase colectiva. Dejando aparte mi lamentable actuación (hoy sí... ¡Qué se le va a hacer!), ha sido divertido ver a una holandesita tocando nada más y nada menos que tres danzas populares españolas de Falla. Qué maña se daba la tía tocando la jota...
  2. Después me he ido al luthier, en busca de un arco barroco. La señora mayor anchota, de la que creo que he hablado en otra entrada, me ha atendido. Le he preguntado por el asunto, y me ha dicho que dudaba que le quedara ninguno, porque el que se dedicaba a hacerlos era su marido:
- Oh, I see, your husband retired.

-No. He´s dead.

-Uh... Sorry, I didn´t know that... (Mejor me callo).


martes, 4 de noviembre de 2008

Election Day

Día 32 en La Haya.

Un día con dos clases más. Continúo aprendiendo a esquivar, primero, y a encajar, después, las andanadas que me lanzan en algunas clases. De todas maneras, ya se sabe: lo que no te mata, te hace más fuerte. Y en eso estamos.

Un día en el que es más que probable que un mestizo gane la Presidencia de los USA. Dentro de unos años recordaremos dónde estábamos nosotros hoy.

Lo que ellos llaman chulescamente "América", por cierto, es cojonuda. Un país en el que hace aproximadamente 100 años los negros no es que no pudieran votar, es que directamente no eran considerados personas. Y 100 años no son nada... Es como si en España ganara las elecciones Mohammed o Washington Freddy (un escalofrío me recorre "toíto"). Pasarán mucho más de 100 años en España... Luego, desde Europa, se van dando lecciones de todo a los de allá... En fin. A Obama lo apoyan los actores y los músicos ligeros americanos (algo muy pero que muy sospechoso en todos los países del mundo), pero venga, otra lección más.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Un mesecito

Día 31 en La Haya

Un mes ya, vaya tela.

Prácticamente una semana sin actualizar, pero es que tampoco tengo mucho que contar. Llevo una vida cuasi-monástica: de casa al Conservatorio, de vuelta a casa, a mi súper de confianza Albert Heijn, de vuelta a casa...

El viernes pasado debuté en un concierto holandés. No estuvo mal, aunque la sala tenía una acústica sospechosa. Hizo mucho frío, pero desde el fin de semana ha mejorado. Ahora estamos a 8 ºC, a punto de irme al Conservatorio a estudiar.

Esta mañana he tenido la cita definitiva con las Autoridades de Inmigración, y ya puedo decir con todas las letras que soy un tipo legal, a falta de que un traductor holandés me traduzca el certificado de nacimiento... Todo rápido e indoloro, después de más de un mes de espera...

martes, 28 de octubre de 2008

Están lloviendo gatos y perros

Día 25 en La Haya

Ya ha llegado el mal tiempo, el tiempo holandés del que los nativos parece ser que se encuentran tan satisfechos. Y no está tan mal. "Quisir", es incómodo tardar más de lo normal en salir de casa, hasta que estás forrado y sin ningún orificio por el que pueda entrar el viento o la lluvia; es incómodo tener que luchar con un paraguas comprado a los chinos en Barcelona contra el viento y la lluvia holandeses; es incómodo tener que ponerse unas botas, para no llegar con los pies calados; es incómodo que a las 5 de la tarde sea de noche; todo es incómodo, pero qué c******, si estoy aquí, es con todas las consecuencias. Además, nunca he tenido ningún problema en aguantar el tiempo. En Inglaterra, sin ir más lejos, en mayo de 2000, hubo una semana en la que llovió dos veces: una de lunes a jueves, y otra de viernes a domingo.

Ahora mismo tenemos 5 ºC, con una sensación de frío de 3 ºC. Tengo que irme dentro de una hora de nuevo al Conservatorio (he estado esta mañana, con una clase colectiva y un ensayo con Jelger, pronunciado Yäl-jer) para una clase, y para cuando vuelva, la predicción internética me coloca caminando durante 20 minutos a una temperatura de 2 ºC y una sensación de frío de 0 ºC.

domingo, 26 de octubre de 2008

De vuelta otra vez

Día 23 en La Haya

Ya he vuelto, después de un madrugón de escándalo para coger el avión, y un viaje encajado entre un moro y un holandés gordo. Además, es la primera vez que veo que cuando pido una Coca-Cola a la del cátering, me llena un vaso y no me da la lata entera. Será la crisis.

Aquí empieza a aparecer el clima holandés: 12 grados y lluvia, lluvia, lluvia. He tenido que encender la calefacción. Por casa, todo sin novedad, por suerte: Continúa funcionando internet, que es lo más importante... A deshacer la maleta, a guardar toda la comida que me he traído, a estrenar mi nuevo abrigo al bajar a hacer algo de compra, y a enchufar el bittorrent. A intentar dormir algo antes de ponerme a estudiar.

La semana en Madrid ha ido muy bien; corta, eso sí. He conocido el Campus en donde Maruxi se pasa 4 mañanas a la semana, hemos salido la noche del jueves, como buenos universitarios, y hemos intentado que la nueva separación se lleve mejor que la primera. Además, hemos hecho fotos. Algunas, las pongo aquí, pero las subo todas a Facebook.


También he encontrado una webcam desde la cual se puede ver el Conservatorio de La Haya: es el edificio de color marrón-gris, con diferentes formas, que está justo a la derecha del primer edificio alto de la parte izquierda de la pantalla.

viernes, 17 de octubre de 2008

Cerrado por vacaciones...

Día 22 en La Haya

El tiempo ya es definitivamente holandés...

Esta noche cojo un vuelo a Madrid, el Herftsvakantie en el Conservatorio me lo pasaré en España y olé.

¡Hasta la vuelta!