martes, 14 de octubre de 2008

Calor

Día 19 en La Haya

El sol brilla, hace un calor de narices y no paro de andar y de sudar. Qué edificante, ¿no? Ayer llovió algo por la tarde, y uno ya empezaba a sentirse como un holandesito más, pero el amanecer ha traído consigo el azul del cielo. Puede que dentro de un tiempo eche de menos estos días, pero por el momento estoy bastante asombrado. No puede ser normal, el cambio climático llega ya hasta el Norte de Europa.

La clase colectiva de hoy me ha permitido debutar como ejecutante-intérprete delante de la clase. Ahora es cuando hay que imaginarse a 9 féminas y Carlitos delante de ellas, intentando hacer justicia a Gaviniès. Finalmente, no ha ido mal del todo.

He conseguido algo que ayer se me negó, y en el luthier Bouwmans me ha atendido una respetabilísima señora de 70 y pico palos, con una circunferencia de un metro de diámetro haciendo las veces de cadera, y un dominio del inglés sorprendente para una yaya.

Esta tarde no me toca otra cosa que estudiar, estudiar, estudiar.

2 comentarios:

Blinkogold dijo...

Cómprate una bici ya!!!!

€sth€r dijo...

No te quejaras... Siempre rodeado de mujeres.
¿Y Mar cómo lo lleva? Deben ser guapetonas las holandesas...